¿Cómo superar la falta de autoestima?

La autoestima es una apreciación subjetiva hacia nosotros mismos, basada en sentimientos, pensamientos y experiencias que atravesamos. Es el amor que nos tenemos, cómo nos cuidamos y la imagen que tenemos de nuestra persona.

La autoestima no es hereditaria ni innata, sino que se va moldeando y modificando a partir de las experiencias vividas, en las cuales influye el contexto que nos rodea. Ésta no depende de lo que tienes, eres o sabes, si no de cómo te aceptas.


El psicólogo Abraham Maslow en 1943 crea la pirámide de Maslow, sobre las motivaciones del ser humano y crea una jerarquía de las necesidades humanas. La segunda fila de la pirámide es llamada “Necesidades de autoestima”, e incluye las palabras aceptación, confianza, éxito y respeto.


¿Qué ocurre cuando tenemos la autoestima baja?


La autoestima baja tiene que ver con la falta de seguridad en nosotros, con la comparación constante, la autoexigencia. Produce pensamientos negativos y odio hacia nuestra persona, irritabilidad y frustración. Puede modificar nuestra conducta al sentir que no somos suficientes y llegar a creerlo. Afecta nuestra salud mental y calidad de vida.


Claves para mejorar la autoestima


Para empezar, es importante reconocer el origen de la baja autoestima. Una vez que se identifica de dónde vienen esas creencias (posiblemente generadas en la infancia), será más probable solucionarlo.

En segundo lugar, identificar tus capacidades positivas y logros obtenidos que te hayan hecho sentir orgullo. A veces no nos damos cuenta de todo lo que logramos.

Evita compararte con los demás. Cada persona es única, irrepetible y tiene sus tiempos.

Por otro lado, está científicamente comprobado que realizar ejercicio aumenta la confianza y la autoestima. Con dedicarle 30’ diarios es suficiente.

Otra buena forma de recuperar la seguridad es estableciendo metas posibles a corto plazo. Planificar objetivos que puedas conseguir, que estén al alcance.






Trata de eliminar el vocabulario negativo como “no voy a poder” y modificarlo por positivas como “lo voy a intentar”, “haré todo lo posible”.

Si bien siempre pueden existir altibajos, mantener una autoestima sana requiere de esfuerzo y constancia. Mejora nuestro estado de ánimo, nuestra capacidad para disfrutar de las cosas y las relaciones con los demás.





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