¿Qué es el acoso escolar o Bullying?

El acoso escolar o bullying es cualquier forma de maltrato físico o psicológico que se produce entre estudiantes de manera reiterada; aunque se inicia en las aulas, el acoso se mantiene también fuera de ellas, mediante internet o redes sociales. Generalmente se desarrolla con la complicidad, o al menos el silencio, del resto de alumnos.

La prolongación en el tiempo es un aspecto característico del acoso. No se trata de situaciones aisladas, sino más bien de un proceso reiterado y sistemático, dirigido a quebrar el autoestima de la víctima y a prolongar su sufrimiento.


¿Qué tipos de acoso escolar hay?

El acoso escolar puede darse de innumerables maneras. Existen muchos profesionales de la psicología y la pedagogía que han estudiado en profundidad el bullying, motivo por el cual podemos encontrar múltiples clasificaciones. Sin embargo los principales tipos de acosos son los siguientes:

  • Acoso psicológico: Se trata de la forma más común de acoso escolar. Aquí, el acosador hace sufrir a la víctima mediante la intimidación, los insultos y las amenazas. Se suelen hacer comentarios despectivos, chistes o amenazas al agredido, afectando progresivamente el autoestima de la víctima.

  • Acoso físico: Suele ser menos frecuente que el acoso psicológico. En este caso se dan agresiones y maltratos físicos a la víctima, quien no puede defenderse. Por lo general consiste en empujones y golpes por parte de una o varias personas.

  • Acoso social: En este caso, el objetivo del acosador es aislar socialmente al agredido, o evitar que forme parte de un grupo. Es un tipo complejo de violencia, ya que puede suceder incluso sin que la víctima sea consciente de ello.

  • Ciberacoso: También conocido como ciberbullying. A diferencia de otras formas de bullying, aquí no existe un refugio o un lugar seguro; cuando el niño/a se retira del colegio y vuelve a su casa sigue siendo agredido. Además, el potencial de las nuevas tecnologías permite que el número de acosadores se incremente sustancialmente por esta vía.





¿Cómo podemos saber si un niño/a está sufriendo acoso escolar?

Detectar cuando un niño/a está siendo víctima de acoso escolar no siempre es fácil. A diferencia de lo que suele creer, los síntomas que lo evidencian no necesariamente son claros. Por el contrario, la persona que está siendo acosada muchas veces se siente avergonzada e intenta ocultarlo. Es por esto que resulta especialmente importante estar al tanto e intervenir rápido si existen indicios de bullying.

Generalmente, cuando un niño/a está sufriendo acoso escolar, suele mostrar algunos de estos síntomas:

Cambios en el comportamiento
  • Intenta evitar ir al colegio.

  • Evita concurrir a lugares donde puedan estar sus compañeros.

  • Falta a clase de manera injustificada.

  • Disminución del rendimiento escolar y las calificaciones.

  • Regresa a casa inmediatamente después de las clases.

  • Retraimiento social y abandono de actividades.

  • Aislamiento o introversión dentro de la familia.

Signos físicos
  • Vuelve a casa con cosas rotas, sin poder justificar exactamente cómo.

  • Marcas de golpes, arañazos o lesiones.

  • Cansancio.

Alteraciones emocionales y psicosomáticas
  • Sensación de tristeza o depresión.

  • Ansiedad o estrés.

  • Ataques de ira, agresividad o llanto.

  • Somatizaciones, dolores de cabeza o estómago.

  • Sensación de asfixia o dolor en el pecho.

  • Alteraciones de la alimentación

  • Alteraciones del sueño.

¿Cómo se puede prevenir y tratar el acoso escolar?

Un problema tan complejo y grave como el acoso escolar requiere tanto de medidas que eviten que se produzca, como de acciones que lo terminen tan pronto como se detecte. En el primer caso, el objetivo consiste en que el acoso nunca llegue a producirse; en el segundo, la finalidad es ayudar a la víctima e impedir que la agresión continúe y se prolongue en el tiempo.

Para evitar que se lleven a cabo situaciones de bullying, es fundamental contar con el apoyo y la colaboración activa de padres, educadores y estudiantes. Se trata de generar un entorno seguro en el que los niños/as puedan desenvolverse sin miedo. No obstante, es necesario mantener una labor de alerta permanente, ante posibles indicios que puedan poner de manifiesto actitudes inapropiadas.

Cuando la agresión ya ha tenido lugar es necesario trabajar tanto con la víctima como con el agresor. Al niño/a que ha sido víctima del acoso es necesario escucharlo y apoyarlo; puesto que suelen sentirse avergonzados, es fundamental que se sientan protegidos para que decidan manifestar el problema. Asimismo, es imprescindible trabajar también con el niño/a agresor, para evitar que persista en su conducta. En estas situaciones, el primer paso será comprender qué los ha motivado a actuar de este modo; muchas veces, estas agresiones se producen como consecuencia de carencias propias, que serán las que habrá que solucionar en otro ámbito. Solo de esta manera se podrá solventar definitivamente el problema.


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